martes, 3 de enero de 2012

PACIENTES ESPECIALES EN ODONTOLOGÍA


Primero debemos aclarar que en odontología se considera paciente 'especial' a todo aquel que padece algún tipo de discapacidad mental o física.
La diferencia en la atención está dirigida a las maniobras que debemos realizar para la atención de los mismos, sean éstas de contención manual o bien en casos más severos con sedación.
Desde el punto de vista odontológico, las maniobras son exactamente las mismas, una diferencia fundamental es la motivación que muchas veces se hace más dificultosa y las sesiones pueden requerir de más tiempo.
Las personas discapacitadas presentan un desafío y requiere preparación especial antes que el odontólogo y su personal puedan brindarles una atención aceptable.
Parálisis cerebral
Incluye a un grupo de trastornos no progresivos de los centros y vías motoras del cerebro.
El paciente es débil y está impedido de realizar muchas funciones motrices.
También puede haber retardo mental, ataques y otros trastornos emocionales.
Los pacientes con parálisis cerebral presentan muchas complicaciones en la atención odontológica, incrementados en casos de retardo mental por problemas de conducta.
Además los posibles trastornos del habla pueden tornar difícil y hasta imposible la comunicación con el odontólogo.

Epilepsia
La epilepsia es un trastorno convulsivo caracterizado por ataques de inconsciencia o conciencia parcial, y a menudo, espasmos musculares.
Los pacientes epilépticos suelen mantenerse con drogas anticonvulsivas para reprimir los ataques.
El odontólogo debe conocer las drogas ingeridas por el paciente, y debe tener ciertas precauciones en caso de que un paciente experimente un ataque.
No tratar de detenerlo o revivirlo, no restringir los movimientos del paciente, y no forzar las mandíbulas apretadas, pero controlando la respiración del paciente.
Retardo mental
Retardo mental es sinónimo de subnormalidad y deficiencia mental.
Las causas incluyen traumatismos del sistema nervioso central, pautas culturales familiares, irradiaciones fetales, malnutrición, síndromes genéticos, etc.
El nivel de retardo va desde los educables y adiestrables, ambos pueden tener un dominio de su salud personal, y no adiestrables, quienes necesitarán una continua supervisión.


Sordera
La persona que padece sordera puede ser un buen paciente.
Algunos necesitan especial preparación, pero su habilidad para descifrar las palabras a través de los labios del interlocutor, o palabras impresas, es generalmente muy buena, posibilitando la recepción de información.
Generalmente los niños con esta patología se encuentran estrechamente vinculados con sus padres o con su maestro.
En esos casos es útil la presencia de ellos en el consultorio para actuar como interlocutor e intérprete entre el paciente y el odontólogo.
Ceguera
Los niños ciegos requieren una especial preparación para superar su discapacidad.
Generalmente el paciente ciego no plantea problemas para el odontólogo.
Sin embargo deberá ser muy cuidadoso de explicar todo lo que se realizará y disminuir los ruidos alarmantes.
Los distintos sonidos deben ser descritos al niño con anterioridad a la utilización del instrumental que los producirá.
Autismo
El autismo incluye retardo mental, escasa capacidad para el lenguaje y fragilidad emocional, muchos presentan además trastornos convulsivos.
El niño autista plantea un problema en el manejo odontológico, sin embargo los niños con una extensa preparación terapéutica pueden ser aptos para la experiencia.



Hiperactividad
Significa actividad incrementada o excesiva.
Un niño hiperactivo tiene una conducta exacerbada, ajuste dificultoso a las circunstancias sociales, y nerviosismo.
Estas características causan dificultades en la atención odontológica por la difícil cooperación del paciente.
Se recomienda que durante la primera visita se realice una evaluación de la capacidad del paciente para cooperar, un examen bucal, historia clínica y recomendaciones de los padres. 

GOLPES EN LA CARA Y SUS CONSECUENCIAS


Los golpes en la cara y boca pueden lesionar dientes y/o tejidos de soporte.
Al recibir un golpe debes acudir a control odontológico ya que muchas veces aun cuando no te percates de algún daño en el momento del accidente, pueden aparecer secuelas posteriores en el tiempo, entre otros, oscurecimiento de dientes (dientes grises o negros) e infecciones.
Producto de esos golpes también se originan fracturas de coronas, raíces o ambas, movilizaciones de dientes, lesiones de hueso y encías, e incluso perdida, por desalojo, de uno o más dientes.
Sobre todo en la última situación es de suma importancia acudir a un odontólogo antes de 1 hora después de ocurrido el accidente para mejorar el pronóstico y tener la posibilidad de reposicionar el diente desalojado y no perderlo.
Lesiones en la cara
También son siempre por traumatismo directo.
Entre las más frecuentes se encuentran las dentarias y las nasales, aunque las más graves por sus consecuencias son las de los ojos.
Fracturas dentales
Se han reducido mucho con la aparición de los protectores bucales, aunque la incomodidad de su uso hace que se vean muy pocos en las instalaciones deportivas.
Las lesiones más habituales, y por supuesto las más visibles, son las de los incisivos.
En ningún caso implican una lesión grave ni que requiera urgencia en su tratamiento, excepto por el nerviosismo que produce el roce de la lengua contra un diente partido.
Es importante valorar la deglución o no de las partes dentarias fracturadas, porque en traumatismos bruscos que provocan inconsciencia conviene buscar esos trozos dentro de la boca.
Especial significación tienen las heridas incisas producidas por los dientes en la piel de otro deportista, pues siempre requieren tratamiento antibiótico y la correspondiente vacunación antitetánica.
Fracturas nasales
Las contusiones nasales sangran con mucha facilidad, tanto si conllevan fractura de huesos propios o de tabique como si sólo afectan a partes blandas.
El peligro de estas lesiones está en la hemorragia y la ingestión de sangre por vía respiratoria o digestiva, si el traumatismo produce conmoción.
Por ello, detener el sangrado es el primer objetivo. Además de la compresión digital de la fosa nasal, conviene taponar el orificio, siempre con gasas y no con algodón, a no ser que éste sea específico.
Para evitar secuelas estéticamente desagradables, la reducción de la fractura nasal debe realizarla un especialista.
A veces, cuando la desviación es lateral y muy aparente, se puede reducir la fractura del tabique con un desplazamiento brusco, aunque se debe tener una mínima experiencia para intentarlo.
Lesiones del ojo
Son más trascendentes las lesiones del ojo.
Las más frecuentes se dan en los deportes de pelota, por contusión directa o roce, aunque también puede generarlas el oponente con los dedos.
Las lesiones van desde la frecuente herida en el globo ocular, con sangre o no en la cámara anterior, hasta la luxación del cristalino (deformidad brusca de la lente que realiza el ajuste de la visión en el ojo), o la más grave de desprendimiento de retina (separación brusca de los receptores del nervio óptico).
Antes de la vuelta al ejercicio se debe consultar al oftalmólogo si, como consecuencia del traumatismo, existe un trastorno subjetivo de la visión de cualquier tipo.
Lesiones de los huesos faciales
Por suerte, son menos frecuentes en los deportes habituales, aunque no están exentos de padecerlas quienes practican deportes donde el contacto con el oponente es muy intenso, tales como:
Afectan habitualmente al maxilar superior, arco zigomático y hueso malar.
En todos los casos el diagnóstico y la reducción deben ser precoces para evitar la rápida solidificación de fracturas inestables.
Lesiones del oído
Se reparten entre las que se producen en el pabellón auricular por golpeo o rozamientos repetidos, y las de conducto auditivo por irritación brusca o continuada.
Las lesiones del pabellón producen un hematoma o moretón, y una inflamación
Son muy frecuentes las lesiones del conducto auditivo, sobre todo en la parte externa, por infección aguda en los deportes acuáticos.
Una vez instaurado el cuadro el tratamiento médico es imprescindible,  junto a las medidas higiénicas de eliminación del agua acumulada en el interior.

RESPIRADORES BUCALES Y SUS IMPLICACIONES


El síndrome del respirador bucal no es solo una disfunción sino un problema que afecta a varias partes del organismo, generando problemas del orden local y general.
El respirador bucal es físicamente incapaz de respirar por la nariz.
Produce alteraciones fisiológicas que pueden afectar progresivamente su desarrollo físico y psíquico.

Por sus diversas causas y consecuencias requiere un tratamiento multidisciplinario, que en primera instancia trata de despejar las vías aéreas superiores (en caso de obstrucción), de corregir estructuras (alteraciones maxilofaciales) y luego trata la rehabilitación.
El niño respirador bucal constituye una entidad clínica que posee varias aristas, que produce alteraciones fisiológicas que pueden afectar progresivamente su desarrollo físico y psíquico.
Su detección y corrección depende de la oportuna intervención de un equipo multidisciplinario, que incluye al pediatra del niño, al otorrinolaringólogo infantil, fonoaudiólogo, odontólogo, etc.
La respiración bucal, propicia un terreno para que exista un aumento de las secreciones en las vías aéreas superiores.
Esta a su vez favorecerá la alteración de la funcionalidad de los oídos, de los senos paranasales y con frecuencia desencadena crisis obstructivas bronquiales.
Todo niño que respire por la boca ocasionalmente, intermitente o perenne es un respirador bucal, ya sea por causas obstructivas, por hábitos y por anatomía.
El respirador bucal tiene algunas características básicas que permiten su diagnóstico de forma fácil, tanto por profesionales como por familiares en la mayoría de los casos.
Es importante recordar que cuanto más una persona respira por la boca, peor es el cuadro general de salud.
Para eso relacionamos los signos abajo que necesariamente presentará todo respirador bucal:
Síntomas más frecuentes del respirador bucal son:
·        Tos seca
·        Tos nocturna
·        Incapacidad respiratoria
·        Apneas obstructivas del sueño
·        Trastornos en el desarrollo del macizo facial (paladar estrecho y hundido)
·        Deglución atípica
·        Dientes mal implantados
·        Sinusitis
·        Otitis
·        Trastornos de la audición
·        Falta de atención
·        Retraso escolar
·        Alteraciones posturales
Es importante citar algunas de las principales dolencias involucradas en el Síndrome del Respirador Bucal para que se pueda diagnosticar y tratar antes de que el paciente empeore.
·        Rinitis
·        Sinusitis
·        Otitis
·        Disturbios cardiovasculares y neurológicos
·        Amigdalitis a repetición
·        Hipertrofia de adenoides
·        Asma
·        Ronquido
·        Apnea del sueño
·        Convulsiones
·        Alergias
·        Desviación del tabique nasal
·        Hábito de succión prolongado del pulgar (más allá del primer a segundo año de vida)
El respirador bucal también afecta el comportamiento psicológico del individuo que normalmente presenta las siguientes características:
·        Ansiedad
·        Irritabilidad
·        Impulsividad
·        Dificultades de concentración (que llevan a un mal desempeño escolar)
La persona con este síndrome tiene una auto higiene deficiente ya que la saliva al tener la boca abierta se seca, lo cual impide una buena autoclisis.
Esto acompañado de una mala higiene por parte del individuo puede causar fácilmente caries.
Los padres de niños respiradores bucales deben ser conscientes que la resolución de este problema lleva tiempo y mucho esfuerzo.
Bien seguidos y controlados minimizan los riesgos que conlleva vivir con este tipo de cuadros.
Recuerde consultar con su pediatra si su hijo presenta respiración bucal habitualmente o cualquiera de los signos y síntomas que hemos detallado.

ODONTOLOGÍA EN LA GESTACIÓN


En la vida de una mujer, los mayores cambios fisiológicos y hormonales ocurren durante el embarazo.
Éste cambia el cuerpo de la mujer en muchas formas, y una de ellas es que ocasiona ciertos cambios en la cavidad bucal.
Creemos que es imprescindible que las pacientes consulten al odontólogo antes del embarazo y al menos una vez cada trimestre durante la gestación.
Toda mujer embarazada debe realizar un diagnóstico de su estado oral y recibir información acerca de los correctos hábitos de salud bucal, para disminuir los riesgos de enfermedades orales en ella y en su futuro bebé.
En contra de la creencia popular, no se ha demostrado una relación directa entre la caries y el embarazo.
Sin embargo, el embarazo propicia una serie de cambios en la conducta alimentaria y a nivel bucal que pueden promover la formación de caries:
-         Ciertas bacterias aumentan durante el embarazo.
-         La saliva se vuelve más acida.
-         Se ingieren más alimentos debido a una mayor necesidad energética.
El aumento de la frecuencia y la cantidad de los alimentos, de las bacterias y de la acidez salival -así como la poca atención que se presta a la salud oral- pueden elevar el riesgo de caries de la futura madre.
Gingivitis es el hallazgo oral más frecuente en embarazadas.
La gingivitis consiste en una inflamación de las encías que se encuentran más enrojecidas, sensibles y con tendencia al sangrado espontáneo o ante estímulos como el cepillarse los dientes o masticar.
No se sabe por qué las hormonas aumentan la inflamación de las encías.
Si una mujer presenta gingivitis, la enfermedad se suele agravar durante el embarazo.
Granuloma o tumor del embarazo, un pequeño porcentaje de embarazadas presentan un crecimiento localizado de la encía, generalmente entre los dientes incisivos superiores.
Ésta es una lesión vascular, benigna y sin síntomas, de causa desconocida, que sangra fácilmente, crece rápidamente y que disminuye o desaparece tras el parto.
A veces es necesario eliminarlo quirúrgicamente.
Desde hace más de una década, diversos autores han reportado una posible asociación entre la enfermedad periodontal materna y los partos prematuros y/o bebés con bajo peso al nacer.
Sin embargo, aún no resulta claro si es que esta enfermedad es la causa o forma parte de otros factores maternos.
Lo que sí resulta evidente es la necesidad de extremar los cuidados dentales y optimar el tratamiento de encías en la madre durante el embarazo como medida para reducir los partos prematuros y la cantidad de bebés con bajo peso al nacer.
La dieta de la gestante puede afectar el crecimiento y desarrollo dental del feto, particularmente desde su concepción hasta los 6 meses de desarrollo en el vientre materno.
La futura madre debe tomar en cuenta que los carbohidratos refinados son más cariogénicos y por ello debe evitarlos.

Si una embarazada los ingiere entre comidas, se le aconseja lavarse los dientes inmediatamente después.
Las bacterias que ocasionan las caries en los bebés típicamente se adquieren por transmisión directa de la saliva de las madres.
Mientras más temprana sea la transmisión y más cariogénica la dieta del bebé, más sustancial será la transferencia.
Por ello, las madres con antecedentes de alto riesgo de caries son más propensas a presentar altos niveles de bacterias en su saliva, poniendo a sus hijos en mayor riesgo de desarrollar caries precoz en la infancia.
Se ha comprobado que la reducción de caries y de la flora bacteriana en la mujer no sólo mejora su propia salud, sino que reduce el riesgo de transmisión bacteriana a su futuro hijo.
Las madres que participan en programas preventivos tienen hijos con menos caries.
No existe ningún inconveniente en realizar tratamientos dentales durante el embarazo.
En relación a la anestesia, se puede utilizar en mujeres embarazadas con total seguridad.
En relación a las radiografías, el haz de rayos no se dirige hacia el abdomen y la cantidad de radiación es muy pequeña.
Por lo que el riesgo teratogénico de la exposición es 1000 veces menor que el riesgo natural a padecer un aborto espontáneo.

BRUXISMO Y TERAPIA DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA


El bruxismo es una parafunción mandibular persistente que consiste en el frotamiento y rechinamiento dentario sin propósito funcional, produciendo el desgaste de las piezas.
Su principal desencadenante se sitúa en el plano psicológico aunque las repercusiones se extienden al plano de la odontología.

El diagnostico precoz de esta parafunción es nuestra mejor defensa para poner freno a este hábito que puede llegar a producir fracturas dentales, dolores musculares y articulares.
Se desconocen las causas del bruxismo, aunque se cree que son varios los factores que lo pueden desencadenar, entre ellos el estrés, alguna alteración del sistema nervioso, una mala alimentación, alguna alergia e incluso la presencia de parásitos intestinales.
Al parecer también las drogas y el alcohol tienden a incrementar su incidencia.
En ciertos casos el bruxismo se relaciona con el desarrollo de los niños; algunos rechinan los dientes porque las piezas superiores e inferiores no se encuentran alineadas de forma adecuada.
Otros lo hacen como reacción a un dolor de oídos o al dolor provocado por el brote de un nuevo diente.
El bruxismo es común en los niños hiperactivos.
Los niños que "rechinan" los dientes, generalmente dejan de hacerlo durante la adolescencia.
En cambio, el bruxismo en los adultos puede durar por tiempo indefinido, llegando a rechinar los dientes incluso estando despiertos, durante el trabajo o en momentos de estrés.
Las consecuencias del bruxismo pueden incluir la simple hiperestesia dental (sensibilidad excesiva de los dientes porque la dentina queda al descubierto debido al desgaste).
Desequilibrios importantes en la articulación temporomandibular (ATM).
Problemas para deglutir, movilidad dental y pérdida del diente.
Estas consecuencias deben ser tratadas por un odontólogo pero las causas que las originan deben ser evaluadas por un psicólogo.
El comportamiento bruxópata supone una hiperactividad de algunos músculos maseteros y temporales que puede conducir a la hipertensión de los músculos de la nuca y el cuello.
El bruxismo es un hábito involuntario, por lo que en este caso no se puede hablar de prevención sino de diagnóstico precoz.
Detectado a tiempo el problema hay que tratar al paciente mediante la colocación de una férula de descarga que se utilizará durante la noche y en algunos casos durante el día.
Si el paciente presenta dolores persistentes y fuertes se pueden prescribir relajantes musculares y fármacos para controlar la ansiedad.
Las férulas pretenden una relajación muscular con el consiguiente reposicionamiento condíleo.
Su mecanismo de acción permanece controvertido.
La efectividad terapéutica mostrada hace que su utilización sea amplia aunque algunos autores la cuestionan..
Las férulas de descarga presentan problemas derivados principalmente de la dificultad para la fonación normal lo que obstaculiza la adecuada relación social de los pacientes.
El obturador nasal transicional es una propuesta alternativa o complementaria a las férulas de descarga como tratamiento de las parafunciones desde el punto de vista psicológico mediante la aplicación de terapias de modificación de conducta.
Se trata de un sencillo dispositivo que han normalizado en tres tamaños o tallas estándar para simplificar su uso por profesionales y pacientes.
Esta motivará en un corto espacio de tiempo una modificación de la conducta bruxómana y una reeducación a la normalidad oclusal, con el beneficio consecuente para la salud oral.
La terapia de modificación de conducta ha sido utilizada ampliamente en el tratamiento de hábitos patológicos y es considerada por los psicólogos clínicos la técnica más exitosa hasta el momento.
Observación conductista: el bruxismo, apretamiento y/o rechinamiento, es una conducta patológica no presente en respiradores bucales.
La obstrucción de las vías nasales como estímulo provoca una respuesta, la respiración bucal, y ésta anula la parafunción.

ENFERMEDAD PERIODONTAL Y EL EMBARAZO


La periodontitis, enfermedad que afecta a las encías por la presencia de bacterias, afecta con mayor predisposición a las embarazadas debido a que durante esta etapa la mujer sufre cambios hormonales que producen alteraciones en sus encías.
Durante la gestación las encías necesitan un cuidado especial, pues aumenta el riego sanguíneo a ciertos tejidos del cuerpo incluyendo esta parte de la cavidad bucal.

Si a esto se suma una mala higiene, será un hecho que la persona adquirirá la enfermedad periodontal, cuyo avance en la inflamación será rápido pudiendo en el peor de los casos llevar a la pérdida de la estructura dentaria.
Se puede llegar a la pérdida de la estructura dentaria por un ensanchamiento del ligamento periodontal, reabsorción de crestas óseas marcadas, bolsas periodontales, movilidad dentaria severa que en esta etapa se acentúan.
Existe una clara evidencia de que la enfermedad periodontal en embarazadas puede ser un factor de riesgo significativo de nacimiento de bebés prematuros y de aquellos con bajo peso.
El porcentaje de partos prematuros relacionados a esta causa puede alcanzar alrededor del 18 por ciento a nivel nacional.
Si la gingivitis no fuera tratada a tiempo y de manera adecuada, podría progresar hasta convertirse en una enfermedad periodontal.
También conocida como enfermedad de las encías, la misma causa una infección realmente muy severa en las encías.
Esta puede llegar a destruir los huesos y las fibras que ayudan a que sus dientes se mantengan fijos en su lugar.
La enfermedad periodontal puede llegar a causar algunos efectos colaterales sumamente desagradables, entre los que se incluyen: sangrado de encías, pérdida de dientes, y desarrollo de infecciones.
La enfermedad periodontal es una condición médica que debe ser cuidadosamente tratada y controlada durante el embarazo.
Es así que, los incrementos en el riesgo de experimentar trabajo de parto pretérmino y de dar a luz un bebé de muy bajo peso están asociados con la enfermedad periodontal.
Es realmente importante apegarse y respetar un apropiado cuidado dental durante el embarazo.
Los controles dentales periódicos y las prácticas higiénicas adecuadas en el hogar la ayudarán a mantener sus dientes y sus encías libres de sarro y de placa.
Y contribuirán a evitar o a reducir los efectos de la gingivitis inducida por el embarazo y los de la enfermedad periodontal.
Sin embargo, hay algunas cosas que debería tener en mente cuando visite a su dentista, a fin de asegurarse de que tanto usted como su bebé podrán gozar de un excelente estado de salud durante todo el transcurso de su embarazo.
Algo muy importante que debe recordar es que debería visitar a su dentista al menos una vez durante su embarazo, para que éste/a pueda realizarle una limpieza dental periódica y un control dental de rutina.
Las consultas dentales son típicamente llevadas a cabo durante el segundo trimestre, después de que su bebé ha formado sus órganos vitales.
A pesar de que las limpiezas regulares no son dolorosas, si se sometiera a una limpieza dental durante el segundo trimestre podría contribuir a reducir cualquier clase de posible riesgo que pudiera correr su bebé.
Si sufriera de gingivitis o si padeciera una enfermedad periodontal; su dentista debería someterla a un tratamiento apropiado para curar esta clase de enfermedades durante sus controles dentales regulares.
Si sufriera de dolor en sus dientes, o si estuviera notando la presencia de sangre o de pus en los bordes de sus encías debería visitar a su dentista sin perder tiempo.
Éstos son signos de infección, los cuales podrían ser bastante peligrosos durante el embarazo.
Las infecciones en las encías o en la boca pueden llegar a esparcirse por todo su organismo, incrementando el riesgo de padecer complicaciones durante el embarazo.
Ciertos tratamientos deberían ser abandonados hasta que dé a luz a su bebé.
El blanqueamiento dental, así como otros procedimientos cosméticos deberían ser evitados hasta que su bebé haya nacido.
Si necesitara someterse a un tratamiento de conducto o a otro procedimiento dental extensivo debería esperar hasta el nacimiento de su bebé, a menos que no pudiera soportar los dolores causados por estas complicaciones.
La mejor manera de asegurarse de que sus dientes y sus encías estén completamente sanos y saludables es respetar y seguir una adecuada higiene dental en su propio hogar.

EL CUIDADO DE LA CAVIDAD DENTAL EN LAS GESTANTES


Los cambios que se producen en el embarazo hacen a la futura mamá más susceptible a la gingivitis y la caries.
La higiene dental y los hábitos nutricionales adecuados destierran el viejo mito de que cada embarazo cuesta un diente.
Durante el embarazo, sus encías son más propensas a inflamarse o infectarse.
A la mayoría de las embarazadas les sangran las encías, en particular cuando se cepillan los dientes o se pasan el hilo dental.
Durante el embarazo se producen grandes cambios en la mujer a todos los niveles: en el aspecto físico, en el químico y en el psicológico.
Esto hace que la cavidad bucal de la embarazada sea más susceptible a padecer gingivitis y caries.
“Gingivitis” es la inflamación de las encías.
“Enfermedad periodontal” es la infección de las encías.
También puede notar que la boca produce más saliva durante el embarazo.
Durante el embarazo se produce un aumento de las hormonas llamadas prolactina y estrógenos las cuales condicionan cambios en las estructuras de todo el organismo y especialmente en los tejidos de la boca.
Estos tejidos aumentan la irrigación sanguínea y sufren una mayor capacidad inflamatoria ante los irritantes locales externos.
Aumenta así la posibilidad de sufrir ciertas alteraciones como la gingivitis.
La placa bacteriana actuaría con más agresividad en unas encías cuyo estado está influido por las hormonas, la alimentación deficiente, el cambio de hábitos alimentarios o de pautas de higiene dental.
Las alteraciones bucales propias del embarazo, aunque frecuentes, no son inevitables y pueden prevenirse realizando una adecuada higiene dental con un cepillado después de las comidas y usando la seda dental.
Una limpieza cuidadosa eliminará la placa bacteriana que es la causante de la caries dental y de la gingivitis.
Es preferible usar un dentífrico que contenga flúor, que es antibacteriano y refuerza el esmalte dental.
Lo ideal es comenzar el embarazo con una boca sana, sin caries ni otros problemas como gingivitis, sarro, flemones, etc.
Ya que estas patologías no sólo afectan a la salud de la madre, sino también a la del hijo.
Es aconsejable realizar visitas periódicas al dentista, que podrá efectuar los tratamientos oportunos y detectar y prevenir cualquier alteración para que la salud bucal sea la óptima.